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¿Qué se puede decir, una vez más, sobre las relaciones entre Jacques Lacan y Claude Lévi-Strauss? Mucho, si se libera al psicoanálisis y a la antropología de la lectura dominante según la cual Lévi-Strauss le habría proporcionado a Lacan la brújula de la lingüística estructural para orientar su retorno a Freud.Examinar esta verdad, este lugar común, es plantear una interrogación a esa “novela científica” como novela familiar. Ese supuesto develamiento de algo reprimido, ¿no es acaso ante todo una manera de mantener, contra viento y marea, ese leitmotiv de una irreductible inscripción de Lacan en la filiación de Lévi-Strauss?Este libro demuestra que esa concepción ampliamente compartida no consiste más que en repetir la versión oficial que Lévi-Strauss presenta sobre el origen de la teoría estructuralista. Introduce en el movimiento de la enseñanza lacaniana, para localizar allí las referencias a la teoría levi-straussiana, los conceptos que tomó prestados y su redefinición, gracias a l...

¿”Frau H”, “Frau A”, “Frau C”, “Frau Gi”?; para Freud, “mi principal tormento”.

Se trata de Elfriede Hirschfeld, a quien Freud recibió entre 1908 y1914, y de cuya identidad se tuvo noticia hasta hace poco más de veinte años. 

Freud estaba atormentado por la versatilidad y rebeldía de los síntomas de Elfriede Hirschfeld; por su excesiva implicación en esta cura; por la forma en que este análisis había trastornado su relación con Jung; por lo limitado de sus teorías para aprehender y explicar lo que ponía de manifiesto una profecía que recibió la paciente de parte de un adivino en París. Fue con Elfriede Hirschfeld que Freud se sintió convocado a producir importantes innovaciones en su teoría de las fases de la libido y a problematizar, durante el tiempo que ella estuvo en análisis con él, la noción de “contratransferencia”.

Además, Freud localizó en la predicción que le confiara la paciente, el hilo conductor para hacer valer públicamente las hipótesis que hab...

Desde múltiples lugares psi- (quiatricos, -coanalíticos) se busca repetir: el autismo está "fuera del discurso", el autista está "en el umbral del lenguaje", o incluso, es "radicalmente exterior al lenguaje"... La certidumbre indiscutida y autoafirmadade dichas posiciones -clave actual de la construcción, a partir de Leo Kanner, de una nueva figura de la locura- funda con el mismo gesto un saber y un poder inéditos en la economía biopolítica, los de la "función psi", según la expresión de Michel Foucault.

La autora no se opone a ello afirmando lo contrario. Sino que, manteniéndose más acá, apostando a que los niños llamados autistas sí están en, al igual que todo ser viviente, atrapados en el lenguaje, dejando viva la mordedura de la interrogación que sólo un neologismo puede indicar: la del parlètre. Hacer esa apusta, jugarse uno, implica necesariamente una elección de concepción del lenguaje. Porque, en cuanto a teorías del lenguaje, no hay más que turbación... se tratará de recordarl...

A pesar de la revolución que efectua, ¿no sigue dependiendo de Freud de herramientas intelectuales europeas? ¿Y no deja por ello en la sombra determinados aspectos de la prácticac analítica que su teoría no pueda explorar?

 

¿Y cómo se puede dar cuenta de ello, si no saliendo de Europa?

 

Propongo aquí cinco conceptos, abstraídos del pensamiento chino, en los cuales lo que sucede en la cura podría reflejarse y tal vez explicitarse mejor. Cada uno realiza un desfaje: la disponibilidad con respecto a la atención del psicoanalísta; la alusividad con respecto al decir del analizante; el sesgo con respecto a la ambición del método; la des -fijación con respecto a la apuesta misma de la cura; la transformación silenciosa, por último, con respecto a la exigencia de la acción y de su resultado.

"Cuando dos hombres salen juntos de una chimenea, ¿cuál de los dos irá a lavarse la cara?" Lacan toma prestada esta pregunta de una anécdota sobre el Talmud y con ella interroga la especificidad de la erótica analítica. Al desplegarla, nos dará una primera pista: "la comodidad" con la que algunas analistas se desplazan por la contratransparencia.

Pero, ¿acaso Lacan no había desterrado de su enseñanza la problemática contratransferencial? En el seminario L'angoisse (1923-1963), la explora de tal modo que se revela como un indicador de la distancia que lo separa de sus seminarios anteriores, y como una maraca de su diferencia con Freud.

Lacan opone el análisis de "la joven homosexual" (en el que Freud fracasa) con un análisis "logrado" reportado por una "mujer analista" en 1956. Surgen así, en el seminario, dos posiciones irreconciliables en torno a la contratransferencia o, dicho en términos de Lacan, dos formas radicalmente distintas de colocarse con respecto al objeto a.

Al final de...

He aquí un seminario en 1996, nunca antes publicado, ni siquiera en francés, lengua en la que fué pronunciado. Aquel año, me había parecido urgente, no sólo reconstruir con precisión el recorrido que permitió a Lacan plantear -entre 1959 y 1963- un objeto totalemnte distinto del que había fundado desde el estadio del espejo, sino tambíen apelar anotros saberes diferentes del psicoanalítico para aclarar la consistencia muy especial del objeto a.

Un psicoanalizante aporta este brevisimo sueño: la imagen de la letra H. Está dibujada en color blanco sobre un cartel de fondo azul. Estas precisiones abren la interpretación: H cifra el significante “hospital”. Se trata, de hecho, de una transliteración ya que de esa imagen a esta palabra hay toda la distancia de una escritura ideográfica a una escritura alfabética. No sin provocar la risa divertida viene la interpretación: la víspera, su psicoanalista había intervenido de una manera intempestiva y esta H, que remite por contiguidad a la conminación “¡Silencio!”, viene a significar al psicoanalista que tiene que mantener su lugar… y nada más. 
Con su reinscripción en otra parte (la operación analítica efectiva), al ser que puede leer su huella se hace “dependiente de un Otro cuya estructura no depende de él”. Esta fórmula de Jacques Lacan sitúa la clínica analítica –una clínica del escrito– como la de los avatares de esta dependencia. Al recorrer aquí sus diversas formas (toxicomanía...

 

Muchos lacanianos hicieron a un lado a Melanie Klein con desprecio pero, y es lo que este libro busca mostrar, con equívoco, con descuido  : Lacan leyó y apreció la manera en que Melanie Klein se comprometía en la experiencia analítica (contra el anafreudismo) y de ello  daba cuenta.  Haberla tomado en serio tiene consecuencias al menos para  dos acercamientos a un mismo asunto.

Para la determinación que Lacan le da al significante como forma: Formel oder Bildung (Symbolbildung) ¿formal o entidad concreta? La relectura actual de Saussure, de sus notas, confirma que si se formula la hipótesis del inconsciente (formular esta hipótesis no es una “operación intelectual”, es estar  en un cierto medio, lugar de experiencia sensible), el significante está del lado de la Bildung , de la encarnación del proyecto creador, de los sentimientos de la lengua, de la evocación. En pocas palabras, de la imaginación, es decir, de un aspecto de Melanie Klein que ciertamente fue criticado p...

¿Aún teniendo el mismo “objeto”, Lacan y Freud habrían puesto en funcionamiento sistemas epistémicos diferentes?

Es la pregunta que se plantea este libro. En él se pone de relieve el anclaje de Freud en la corriente de la epísteme clásica, señalando que en el momento de pensar la naturaleza del lazo (con Totem y Tabú) Freud se encontró en ese punto con Newton: ambos se apoyan en la misma figura lógica de un origen del que procede el lazo.

Cuando el éter electromagnético (última figura del “Lord” newtoniano) se derrurnbó, con la aparición de la relatividad general de Einstein, un nuevo espacio de pensamiento quedó abierto. En esa brecha, Lacan pudo erigir un padre que ya no era el reflejo de un padre originario.

Desde ese momento el lazo se piensa sin ninguna preocupación por el origen. No es que éste se haya perdido (siempre lo estuvo) pero desde que revela no ser ya necesario en el orden del saber, podemos apreciar mejor el obstaculo que genera para quien lo postula. La historia como ref...

¿Como habrá podido Lacan — si es que ha podido - tocar decisívamente los fundamentos mismos del psicoanálisis y por lo tanto atentar contra un buen número de postulados Freudianos sin que por ello el psicoalálisis así recompuesto haya dejado de ser freudiano? La respuesta en lo sucesivo recibida coma preconcebida,. esa que se llama "retorno a Freud" no basta o ya no basta: ese retorno fue un medio, un momento también, no una razón.

Del mismo modo resulta que esta secuencia Freud y después Lacan no se deja identificar con ninguno de los casos de cambio de paradigma registrados por Thomas Kuhn. Aquí se muestra que ella, en su singularidad no es abordable más que con la ayuda de cierto número de conceptos (método, campo, caso, paradigma, disciplina, análisis, razón, escuela; etc). cuya red permite situar la acción de ciertos personajes, (el analizante, el alumno, el maestro, el secretario) según el despliegue de una historia constantemente en el aire, la del camino abierto por Lacan. lsomo...

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